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YOGA E HIPNOTISMO-Sri Aurobindo






                                     YOGA E HIPNOTISMO                                         


Cuando la mente está completamente pasiva, entonces la fuerza de la Naturaleza que trabaja en toda la creación animada e inanimada, tiene juego libre; pero es en realidad esta fuerza la que trabaja tanto en el hombre como en el sol y las estrellas.
No hay duda de esta verdad, ya sea en el hinduismo o en la ciencia. Esto es a lo que se llama Naturaleza, la suma de la fuerza cósmica y la energía, que sólo la ciencia reconoce como la fuente de todo trabajo y actividad. Esto también es la Prakriti de los hindúes a lo que bajo diferentes nombres Sankhya y Vedanta concuerdan en asignar una posición y función similar en el Universo. Pero la pregunta inmediata es si esta fuerza puede actuar en el hombre independientemente de la voluntad individual e iniciativa del hombre. ¿Debe esto siempre actuar a través su voluntad o tiene un poder de operar independientemente?
La primera prueba real que ha tenido la ciencia del poder independiente de voluntad está en el fenómeno del hipnotismo. Desafortunadamente la naturaleza del hipnotismo no ha sido bien entendida. Es supuesto que para poner el sujeto a dormir , el hipnotizador es capaz de algún y misterioso e inexplicable camino de sustituir su voluntad por la del sujeto.
En cierto sentido todas las actividades del sujeto en estado hipnótico son el resultado de su propia voluntad, pero esta voluntad no es espontánea, es usada como un esclavo que trabaja por medio de la sugestión. Cualquier cosa que el hipnotizador sugiere que el sujeto piense, actúe o sienta, él piensa, actúa o siente y cualquier cosa que el hipnotizador sugiere que el sujeto se convierta, él se convierte.
¿Qué es lo que le da al agente este estupendo poder? ¿Por qué debería el simple hecho de que un hombre entre en esta condición de sueño suspender las reacciones ordinarias de la mente y el cuerpo, y sustituir otras por la mera palabra que el hombre le ha dicho a él, duerme?
A veces es supuesto que es la voluntad superior del hipnotizador, la cual supera la voluntad del otro y lo hace un esclavo.
Hay dos fuertes objeciones a esta visión. No parece ser verdad que la voluntad débil y distraída es más fácil de hipnotizar; por el contrario la mente fuertemente concentrada forma un buen sujeto.
Segundo, si fuera la voluntad del que opera usando la voluntad del sujeto, entonces los resultados producidos deben ser que éste último lo podría realizar por sí mismo, ya que las capacidades del instrumento no pueden ser excedidas por el poder trabajando a través del instrumento.
Incluso si suponemos que la voluntad invasora lleva con ella su propia fuerza, todavía los resultados producidos no deben exceder la suma de su capacidad más la capacidad del instrumento. Si comúnmente lo hacen, debemos suponer que no es la voluntad del operador ni la del sujeto ni la suma de estas dos voluntades que están activas, sino alguna otra fuerza más potente. Esto es precisamente lo que vemos en la representación hipnótica. ¿Cuál es esta fuerza que permite u obliga a un hombre débil a que se retorne tan rígido que unos brazos fuertes no puedan doblarlo? ¿Esto revierte las operaciones de los sentidos y anula el dolor? ¿Cambia el carácter fijo de un hombre en el más corto de los periodos? ¿Esto es capaz de desarrollar poder donde no había poder, fuerza moral donde había debilidad, salud donde había enfermedad? ¿En su más elevada manifestación puede superar las barreras de espacio y tiempo, y produce esa visión de lejos, oír de lejos, el pensamiento de lejos, lo cual muestra que la mente es un agente ilimitado o un medio penetrante en el mundo y no limitado al cuerpo al cual informa o parece informar?
El científico europeo que experimenta con el hipnotismo está manejando fuerzas que no puede entender , tropezando con verdades de las que no puede dar verdadera cuenta. Sus pies están vacilando en el umbral del Yoga. Es sostenido por algunos pensadores, y no sin razón si consideramos estos fenómenos que la mente es todo y contiene todo. No es el cuerpo el que determina las operaciones de la mente, es la mente la que determina las leyes del cuerpo. Es la ley ordinaria del cuerpo que si es golpeado, agujereado o presionado rudamente siente dolor . Esta ley es creada por la mente que asocia el dolor con estos contactos, y si la mente cambia su Dharma y es capaz de asociarse con estos contactos no de dolor sino insensibilidad o placer , entonces traerán estos resultados de insensibilidad o placer y no otro. El dolor y el placer no son el resultado del contacto, ni tampoco su origen está en el cuerpo; son el resultado de la asociación y su origen está en la mente. 

El vinagre es agrio, el azúcar dulce, pero para la mente hipnotizada el vinagre puede ser dulce, el azúcar agrio. La acidez y la dulzura no están en el vinagre o el azúcar, sino en la mente. El corazón también es el sujeto de la mente.

Mis emociones son como mis sentimientos físicos, el resultado de la asociación, y mi carácter es el resultado de las experiencias acumuladas pasadas con sus resultantes asociaciones y reacciones cristalizando en hábitos de la mente y el corazón resumido en la palabra, carácter .
Estas cosas, como todo el resto, están hechas de la sustancia de las asociaciones que no son permanentes ni obligatorias, sino fluidas y mutables, anityah sarvasamskarah.
Si mi amigo me culpa, me siento apenado; eso es una asociación no obligatoria. La pena no es el resultado de la culpa sino de la asociación en la mente. Puedo cambiar la asociación hasta el punto de que la culpa no me causara pena, ni halago me causara alegría. Puedo enteramente parar las reacciones de alegría y pena por la misma fuerza que las creó. Ellas son hábitos de la mente, nada más. De la misma manera, aunque con más dificultad puedo detener las reacciones de dolor físico y de placer así que nada herirá mi cuerpo. Si soy un cobarde hoy, puedo ser un héroe mañana. La cobardía era simplemente el hábito de asociar ciertas cosas con el dolor y la pena, y el encogimiento del dolor y de la pena; este encogimiento y las sensaciones físicas del vital o de los nervios en el hombre al cual acompaña son llamadas miedo, y pueden ser desestimadas por la acción de la mente que las creó. Todas estas son propuestas que la ciencia europea aún no está dispuesta a admitir, sin embargo, está siendo probado cada vez más por los fenómenos del hipnotismo que estos efectos pueden producirse al menos temporalmente de un hombre sobre otro; e incluso se ha demostrado que la enfermedad puede ser curada permanentemente o el carácter cambiado permanentemente por la acción de una mente sobre otra. El resto será establecido con el tiempo por el desarrollo del hipnotismo.

La diferencia entre yoga e hipnotismo, es que lo que el hipnotismo hace con un hombre a través de la voluntad de otro y en el estado del sueño, el yoga lo hace para él con su propia voluntad y en el estado de vigilia. El sueño hipnótico es necesario para evitar que la mente del sujeto, llena de viejas ideas y asociaciones, interfiera con el agente. En el estado de vigilia él naturalmente se negaría a experimentar dulzura en el vinagre y amargura en el azúcar o creer que puede cambiar de la enfermedad a la salud, de la cobardía al heroísmo por un simple acto de Fe. Sus asociaciones establecidas se revelarían violentamente y con éxito contra tales contradicciones de la experiencia universal.
La fuerza que trasciende la materia se vería obstaculizada por la obstrucción de la ignorancia y el apego al error universal. El sueño hipnótico no hace de la mente un nuevo comienzo (tabla rasa) pero lo vuelve pasivo a todo toque del agente. El Yoga también enseña la pasividad de la mente para que la voluntad pueda actuar sin obstáculos por los samskaras o viejas asociaciones. Estos samskaras, los hábitos formados por las experiencias del cuerpo, corazón y mente, forman las leyes de nuestra psicología. Las asociaciones de la mente son la sustancia de la cual nuestra vida está hecha. Ellas son más persistentes en el cuerpo que en la mente y allí son más difíciles de cambiar . Ellas son más persistentes en la raza que en el individuo; la conquista del cuerpo y la mente por el individuo es comparativamente fácil y puede ser hecho en el espacio de una sola vida, pero la misma conquista para la raza supone el desarrollo de siglos. 
Es concebible, sin embargo, que la práctica del yoga por un gran número de personas y la persistencia en la práctica por sus descendientes puede llevar a cabo profundos cambios en la sicología* humana y, imprimiendo estos cambios en el cuerpo y en el cerebro a través de la herencia, evolucionar a una raza superior que podría persistir y por la ley de la supervivencia del más capacitado eliminar las clases más débiles de la humanidad. De la misma forma que la mente rudimentaria del animal ha evolucionado en el delicado instrumento del ser humano, de la misma forma los rudimentos de una fuerza y facultad superior en la raza actual pueden evolucionar hacia el perfecto buddhi del Yogui.

Yo yacchraddhah sa eva sah. Sea cual sea la Fe que tenga un hombre, en eso se convierte, no siempre inmediatamente, pero más pronto o más tarde, por la ley que hace que la sicología se exprese en lo material. La voluntad es el agente por el cual todos estos cambios son hechos y los viejos samskaras reemplazados por nuevos, y la voluntad no puede actuar sin la fe. La cuestión entonces surge si la mente es la última fuerza o hay otra que comunica con el mundo exterior a través de la mente. ¿Es la mente el agente o solamente el instrumento? Si la mente es todo, entonces solamente los animales pueden tener el poder de evolucionar; pero entonces esto no está de acuerdo con las leyes del mundo que nosotros conocemos. Los árboles evolucionan, el terrón de tierra evoluciona, cada cosa evoluciona. Incluso en los animales es evidente que la mente no es todo en el sentido de ser la última expresión de la existencia o la última fuerza de la Naturaleza. Parece ser todo solamente porque todo se expresa en la mente y pasa todo a través de ella para el beneficio de la manifestación. 

Lo que nosotros llamamos mente es un medio que impregna el mundo. De lo contrario no podríamos tener esa acción instantánea y eléctrica de la mente sobre la mente de la cual la experiencia humana está llena y de la cual los nuevos fenómenos del hipnotismo, la telepatía etc. Son sólo pruebas recientes. Debe haber contacto, debe haber interpretación si queremos dar cuenta de estos fenómenos en cualquier teoría razonable. La mente por lo tanto, sostienen los hindúes, es una especie de materia sutil en la cual las ideas son ondas o olas y no están limitadas por el cuerpo físico que utiliza como un instrumento. Hay una fuerza de intención oculta que trabaja a través de este medio sutil llamado mente. Una especie animal se desarrolla, acorde a la teoría moderna, bajo la influencia del entorno. El entorno suministra una necesidad y quienes satisfacen la necesidad desarrollan una nueva especie que sobrevive porque es más apta. Esto no es el resultado de ninguna percepción intelectual de la necesidad ni de una resolución para desarrollar los cambios necesarios, sino de un deseo a menudo, aunque no siempre mudo, inarticulado e impensado. Ese deseo atrae una fuerza que lo satisface. ¿Qué es esa fuerza? La tendencia del deseo psíquico de manifestarse en lo material es un término de la ecuación; la fuerza que desarrolla el cambio en respuesta al deseo es otra. Tenemos una voluntad más allá de la mente que dicta el cambio, tenemos una fuerza más allá de la mente que lo efectúa. Según la filosofía hindú, la voluntad es el Jiva, el Purusha, el yo en el anandakosa actuando a través del vjñana, la mente universal o trascendental; esto es lo que llamamos espíritu. La fuerza es Prakriti o Shakti, el principio femenino en la Naturaleza que está en la raíz de toda acción. Detrás de ambos está el Yo único del universo que contiene a ambos Jiva y Prakriti, espíritu y la energía material. El Yoga pone estas últimas existencias dentro de nosotros en contacto unos con otros y deteniendo la actividad de los samskaras o asociaciones en la mente y el cuerpo, le permite actuar rápidamente, victoriosamente, y como el mundo lo llama, milagrosamente. En realidad no existe tal cosa como un milagro; sólo hay leyes y procesos que aún no se comprenden.


El Yoga, por lo tanto, no es ningún sueño, ninguna ilusión de los místicos. Es conocimiento que puede alterar las asociaciones de la mente y el cuerpo temporalmente y que la mente puede alterar las asociaciones del cuerpo parcialmente. El yoga afirma que estas cosas se pueden hacer de forma permanente y completamente. Para la conquista de las enfermedades del cuerpo, el dolor y obstrucciones materiales, para la liberación de la mente de la esclavitud de experiencias pasadas, y las más grandes limitaciones del espacio y el tiempo por la victoria del corazón sobre el pecado, el dolor y el miedo, para la dicha del espíritu cristalino, fuerza e iluminación, éste es el evangelio del Yoga, es la meta a la que el hinduismo apunta para la humanidad. 

Sri Aurobindo (Essays in Philosophy and Yoga) (Essays from the Karmayogin 1909-1910)

1* Distinguir entre sicología, referida a la psique de la mente y psíquico, que Sri Aurobindo relaciona con el Ser Psíquico o Alma individual.


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